A propósito de una carta que un joven dirigente de la JS escribió, sobre la movilización de los secundarios, en la que a mi juicio comete el error de entender el proceso de movilización como algo netamente secundario, sin comprender el marco político en que se desenvuelve dicho proceso, respondí esto:
Gran socialismo mientras el "cartél de los políticos" se cierra más y más, creando nuevas formas de exclusión "inclusiva".
Espero que los jóvenes secundarios que lideran estas movilizaciones no terminen consumidos por la "vocación de poder", que tan bien me describía nuestro compañero Daniel años atrás. Ojalá que mantengan sus ideales antes de ser cooptados por las máquinas de perpetuación de un orden injusto, que favorece solamente a unos pocos.
En momentos en que el robo que estamos sufriendo con nuestro cobre es mayor que nunca, y sólo valientes compatriotas, entre ellos nuestro compañero Julián Alcayaga Olivares, se atreven a decirlo.
El precio de nuestra creciente "estabilidad", nuestro bajo riesgo país, que solamente favorecen a los grandes inversionistas, lo estamos pagando todos nosotros.
La educación, en todos sus niveles, es uno más de las dolencias que aquejan a nuestro país. Me pregunto si será sólo el virus de la comodidad que ha carcomido a todos quienes lucharon contra el tirano (lo que hoy se ha transformado en su única carta de presentación), pero siguen sosteniendo, avalando y gozando de la misma estructura socio-económica diseñada por Jaime Guzmán, por encargo del Augusto I.
Los estudiantes secundarios están señalando un camino. Derogar la LOCE. ¿Cómo hacerlo? Reuniendo los quórums constitucionales. ¿Cómo reunirlos? ¿Cambiando el sistema electoral binominal por uno representativo? ¿Tenemos la seguridad que nuestros entonces electos representantes de nuestro bloque votarán por una Ley Orgánica Constitucional de Educación que favorecerá los intereses de la mayoría?
Yo, a la luz de lo actuado por nuestros próceres durante estos 16 años, lo pongo en duda. Y sostengo, que la Concertación atraviesa por su período de mayor peligro, en términos de perder el gobierno (un gobierno que muchas veces me pregunto para que sirve, si de verdad la derecha lo haría peor). Ya vimos en la elección presidencial cuantas mesas nuevas, de recién inscritos, favorecían a Sebastián Piñera. Una izquierda que no se distingue de la derecha, salvo por los crímenes de una dictadura, es una derecha democrática. ¿Y los socialistas, podemos estar en la derecha?
Si seguimos con este rumbo, permitiendo el saqueo de nuestros recursos naturales, maleducando a nuestro pueblo, entregando una salud pública deficiente, permitiendo el enriquecimiento cuasi ilícito de los dueños de las AFP, entendiendo que el único papel de nuestro Banco Central es combatir la inflación, pero somos de izquierda porque nuestros líderes se opusieron a la dictadura, vamos a llegar a un momento en que una mayoría de ciudadanos diga "¿y la dictadura qué, si pasó hace más de 40 años?".
Y en ese momento, vamos a ser nuestra generación la que tenga que poner la cara, y tratar de explicar lo inexplicable: cómo permitimos durante 20 años una política que destruye nuestro medioambiente, que explotó y no nos dejó nada a cambio de nuestros recursos naturales, que aumentó la desigualdad, que construyó verdaderos guettos, que se conformó con "soluciones habitacionales" de 20 metros cuadrados. Y lo peor, que cada día más se pudre la administración del Estado de Chile en manos de "operadores", cuyo único mérito es acarrear ganado electoral, sin preocuparse de sus funciones.
Así nuestro Estado es cada día más débil para responder a las crecientes demandas de la ciudadanía. Y nadie diga que no supo. Numerosos países de nuestra América comienzan a hacerse cargo de las demandas de sus pueblos. Y nosotros, que nos creemos ingleses, compramos enterita esa "Tercera Vía" impulsada por Blair y su lacayo Ricardo Lagos en América del Sur. Nos olvidamos del resultado que esa doctrina, "la izquierda del centro" logró en Argentina, bajo el gobierno de Fernando de la Ruina.
Y por favor, no le vengamos a echar la culpa de nada a la DC. Ya vivimos, quizás los más jóvenes no lo recuerden, dos gobiernos DC. Y siempre eran ellos los "momios" y nosotros los "buenos". Ahora comenzamos el segundo gobierno de mal llamado "bloque progresista". Y el sistema se mantiene incólume. Incluso, la DC, desde su posición minoritaria en la Concertación, se ha permitido debates, ha planteado documentos, tiene entre sus filas a destacados hombres que pregonan la igualdad de todos los seres humanos, como Ricardo Ffrench-Davis y Sergio Micco. ¿Y nosotros? Aterrados los muchos por el neo estalinismo de las dos últimas directivas (o me apoyas o "te corto la luz"), nos quedamos con las declaraciones, reclamando por lo que dejó la dictadura. Y ninguno se pregunta ¿qué hicieron nuestros próceres por desmovilizar a un pueblo, que pacíficamente en su amplísima mayoría le dijo NO al tirano?. ¿Por qué tenemos que seguir cargando con esa mochila de leyes malditas, dictatoriales? ¿Que responsabilidades tienen quienes nos rigen hoy?
Quien sabe, quizás algunos tienen instinto de mono o papagayo, y se contentarán con imitar las formas y modos de los "próceres", y conducir a Chile hacia mayores desigualdades. ¿Alguien se ha dado cuenta que nuestro PIB per cápita anda por los 8 mil dólares? Para quienes no lo saben, siempre se nos ha dicho que 10.000 dólares per cápita es la barrera del desarrollo, aquella que hace poco pasaron Portugal y Grecia. Entonces seremos desarrollados, dice la Biblia neoliberal que nuestros próceres se aprendieron de memoria. ¿Alguien ha pensado que va pasar, si por uno o dos años se mantiene el precio del cobre, cuyo 70% está en manos privadas, y comienzan nuevs procesos extractivos de materias primas, como el de Barrick Gold? Nuestro PIB per cápita va a ser de 10.000 dólares per capita, pero la pobreza y la desigualdad, la explotación y la injusticia van a continuar e incrementarse.
Una izquierda amancebada por los dueños del capital, solamente se transforma en capataces de sus verdaderos patrones. Para el Augusto IV fue más importante que lo amaran los empresarios, a costa del sacrificio de los trabajadores. ¿Es eso socialista?. Ahora tenemos al neoliberal Andrés Velasco, antes tuvimos a Eyzaguirre. ¿Acaso nos creímos eso de que "no hay políticas económicas de derecha o de izquierda, sólo hay buenas políticas económicas y malas"?.
En Alemania emergió un Oskar Lafontaine, ex presidente del Partido Social Demócrata y candidato a Canciller por ese partido, que se unió con los poscomunistas y logró cerca del 10% en la última elección. En Francia vimos como Jospin perdió la elección, siendo el favorito, ante Jacques Chirac, por la dispersión de la izquierda. En España "nuestro" PSOE dio vuelta la elección gracias al atentado del 11 de marzo de 2004, y las mentiras que se les descubrió al gobierno de Aznar.
En fin, compañeros, ¿que estamos haciendo para integrar a nuestro bloque las ideas del PODEMOS, y de los cientos de miles de independientes? ¿Qué estamos haciendo para escuchar las propuestas de los millones de chilenos que no están participando de los procesos democráticos? Y finalmente, ¿que estamos haciendo por escuchar lo que nos dicen nuestros corazones? ¿Acaso de verdad nos creemos que somos lo mejor que le ha pasado a Chile, y que nada puede ser mejor?
Sepan, compañeros, como dijo Lafontaine, que el coraje aún no se transa en la Bolsa, y que el corazón late a la izquierda.
sábado, mayo 27, 2006
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1 comentario:
Es un tema que da para mucho, que tragicomico el asunto de las dos caras de Chile, lo que dicen las "Grandes Potencias" y lo que uno puede sentir en el ambiente.
Y asi somos los jaguares de latinoamerica? con esto no da ni para gatos, y creo que hasta estos son mas dignos.
Saludos primo, que te vaya bien.
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