lunes, abril 09, 2007

¿Hasta cuándo con la esclavitud?

La noche del pasado miércoles estuve en un carrete medio transgeneracional. Para variar, era el más joven. La mayoría de los presentes eran amigos que participan de la política. Algunos han ocupado cargos importantes a nivel regional: seremis, jefes de gabinete del intendente, etc.

Son radicales, socialistas, y había un PPD. La mayoría habitantes de esa edad que no es tanto mayor que yo, 5, 6, 7, 8 años más, pero que a veces me parece una enorme distancia, entre un sujeto como yo, que solamente es responsable para consigo mismo, y aquellos que ya han armado familias. En fin, también había un antiguo radical (esa era en el fondo la transgeneracionalidad del carrete), pero esa es otra historia.

El punto que es todos me ubicaban, de hace años, pero pocos me conocían. Y en un momento, hablando obviamente de política, empecé a hablar, y comenzaron a escucharme. Fue uno de esos momentos, que no sé si han vivido, en los que pueden haber 15 personas, pero lo único que escuchas es el eco de tu propia voz, y ves como solamente te miran.

Dije unas cuantas cosas, nada novedoso en todo caso. Estoy seguro que no fue nada que ninguno de ellos sienta también. Pero como que después de los treinta y tantos, cambiar el mundo no es una opción.

A uno de mis amigos, lo conozco hace años. Siete años mínimo. Es mayor, no se cuanto, sus cinco años debe ser. Y recuerdo cuando en ese entonces, yo era un pendejo de 20, tan demócratico como ahora. Y el, que tenía una historia de gran compromiso político familiar, de exilio y lo que eso implica. Ahora es un joven adulto totalmente responsable. Quizás con el ánimo de rebatir mis palabras, me hizo la pregunta clave: "¿Y ahora, que entiendes tú por pueblo?"

Pueblo: aquella mayoría de la población que está alejada de las grandes decisiones, que juega un rol exclusivamente pasivo. Que no tiene acceso a ningún tipo de privilegio. Que no tiene acceso al conocimiento. Que no conoce a nadie que le pueda hacer un favor importante. "Y entonces, ¿el dueño de un kiosko de diarios, es del pueblo o no?" Depende si es del lote del alcalde, y puede ser favorecido en algún momento.

En el presente, donde tantos dice que vivimos en una "sociedad del conocimiento", "de la información", y cualquier otro rótulo, me extraña que sigamos clasificando a los integrantes de la sociedad usando los métodos del siglo XX. Ahora vemos cómo hay un gran acceso a bienes de consumo. Vemos incluso como los más pobres son sujetos de crédito en las grandes casas comerciales y cadenas de supermercado (casi usurero, pero crédito al fin y al cabo). Vemos como se amplía la gama de bienes de costo bajo. ¿Ahora qué status representa tener un gran televisor? ¿Un computador? ¿DVD? Todos, ricos y pobres, tienen posibilidades de comprarlos. Al contado, a 3 cuotas precio contado, a 12 cuotas, a 36 cuotas. El mismo bien.

Entonces la diferencia, porque vemos que hay diferencias, tiene que estar en otra parte. Y creo que está en que la ausencia de democracia en que vivimos ha significado que las personas "de a pie" (idea que uso porque ya está metida, impuesta por algunos analistas (chantas) políticos. Me pregunto si existen personas "de a auto", o será un resabio hacendal, y existirán personas "de a caballo"?) no tengan la más mínima posibilidad de ser escuchadas, de poder pensar en que sociedad quieren vivir. Y escuchadas, significa para las grandes cosas. No me vengan con que el gobierno escucha, si nadie saca nada de que venga el décimo funcionario a escuchar a las viejas de la esquina con sus problemas, más que un desahogo momentáneo, nada cambiará.

Aparte de toda la estructura de explotación que la dictadura le entregó a la concertación, y en la que ésta se ha sentido tan cómoda, y es tan funcional para quienes controlan de verdad las cosas, el gran daño que se ha producido es haber construido un país donde sólo unos pocos existen y pueden desarrollarse como individuos, mientras la gran mayoría se ve convertida en un mero engranaje de un gran sistema que no saben, ni vislumbran donde puede estar, ni por qué es. Y lo peor, es que a muchos dentro de esa mayoría, pareciera no importales. Ya están pacificados mediante el consumo, esclavos de sus obligaciones.

Y por eso el sistema necesita del consumo. Necesita de la publicidad. Por eso destina tanta plata a la televisión, por eso busca la manera de crear necesidades. Y nos mataron al Estado, que podría haber hecho algo para regularlo.

Vivimos en un estado de guerra hobbesiano. Y vemos como personas otrora decentes, en este momento son los peores arribistas, capaces de arrimarse indignamente a cualquiera con tal de obtener un provecho. Tienen obligaciones que mantener.

Es tal el estado de antipatía y enemistad, que a lo mejor a eso se deba la mamonería extrema de los pololas y pololas de este país. Esa necesidad que sienten algunos de estar TODO el día juntos. Ese estado donde se confunden las distintas personas, y son un uno frente al resto de la sociedad. Y es ahí probablemente donde tantos masculinos siguen sintiéndose niños, y no se atreven a actuar como hombres. Y las mujeres son niñas, y necesitan seguir siendo consentidas, para no asumir sus responsabilidades trascendentes.

Pienso que una buena vía de protestar, si les interesa conseguir una sociedad con más tiempo para el ocio, con menos esclavitud, con más libertad de pensamiento, con más igualdad contra los privilegiados, es simplemente no tener hijos. Así nos podríamos ocupar de cambiar el terrible estado de las cosas, sin destinar fuerzas a otras labores. Para esto tenemos los anticonceptivos, los condones, la pastilla del día después, incluso la abstinencia es útil.

No más hijos. O cambiamos esto o mereceríamos extinguirnos. Ojalá que no naciera nadie más en esto que alguna vez fue Chile, y que ahora es el escenario ideal para observar que cuando no hay justicia, cuando no hay ningún ideal, cuando se ha perdido la esperanza, aparece el lobo, y homo homini lupus como nunca antes.

Fuck the fucking fuck.

1 comentario:

Tania Busch dijo...

aquello del "ciudadano de a pie" viene del España, en donde se habla de eso para referirse al ciudadano común y corriente.. osea, la señora del negocio de la esquina ponte tú.... Osea, la gente que no es como uno, que no cacha nada ¿ves? osea... la gente que es ignorante, que no cacha habla de "ventajas comparativas", "outsoursing", "costo de oportunidad" "macro sistema" "déficit" "vouchers" "couching" y todos esos términos sin lso cuales es IMPOSIBLE que estiendas como funciona el mundo ¿Cachai?