
Date cuenta.
La cultura popular siempre ha presentado la imagen de que el argentino (porteño, para ser más específico), es el tipo más pesado del planeta. A su lado, el chileno se apoca, y para callado se pica, más tarde despotricará en contra del argentino. El arquetipo de esto, es Che Copete. Fanfarrón, agrandado, presumido. Condorito por su parte, ya es un diminutivo. Con ese solo dato queda clara la pretendida diferencia.
Sin embargo, los neo-chilenos, de este país que ahora es varias veces más rico que en 1990, para qué decir más atrás en el tiempo, se están configurando como los tipos más pesados y mala onda que he conocido, superando con creces lo que pueda hacer un porteño.
Un ejemplo de la manera de mierda en que nos relacionamos, es que estos neo-chilenos son tan agrandados que nunca agradecen nada. No dan las gracias, sino que impersonalmente dicen: "Se agradece". ¿Quien será el sujeto que agradece? Se supone que será aquél que dice la frase, pero no queda claro. Es tan agrandado el o ella, que no va a decir "Agradezco". Claro, cómo va a decir eso, si es un jaguar, si tiene celular con cámara, tiene ipod o su sucedáneo, y aspira.
El neo-chileno tampoco encuentra buena una talla. No señor. Si sale alguna talla buena, se pica, y tiene obligatoriamente que decir algo que se supone sea más chistoso. La tuya, y dos más. Al final nadie se ríe, nadie disfruta, pues es todo un festival de frases presuntuosas.
El neo-chileno es de las personas más racistas que he conocido. Se hace una encuesta sobre una ley del gobierno que regulariza la residencia en Chile a 20.000 extranjeros latinoamericanos, y el 60% de las personas se opone a esa medida. Años atrás fui a ver un partido de eliminatorias, Perú-Chile, en un local de mala muerte en el centro de Temuco (aquellos tiempo de PSN que transmitía las eliminatorias sólo para unos pocos). Todo el partido, insultos racistas. "Negro, cholo", y cosas por el estilo. De repente me dediqué a mirar a quienes proferían esos insultos, y eran tipos igualitos a los peruanos que insultaban. El neo-chileno y la neo-chilena, TODOS sienten que se parecen a los modelos de catálogo de Falabella. 
En Temuco, por ejemplo, abundan los Mercedes Benz...de fines de los 80 o principios de los 90. Claro, el neo-chileno en lugar de comprarse un auto más nuevo, que gasta menos bencina, pero que no tiene tanta "marca", opta por presumir y se acabó el cuento.
El neo-chileno siempre declara ser un campeón. Nunca le pasa nada. Siempre es invencible. Nunca llora. Es tan hombre, que luego llega a su casa y le saca la cresta a su mujer o los pobres pendejos que andan dando vuelta. Linda la wea.
Las neo-chilenas siguen siendo las minas más calientes del planeta, pero aún no se liberan de sus trancas. Todas creen que uno se cree que "es primera vez que hago esto". Señoritas, señoras, por favor, si la wea es pasarlo bien, y da lo mismo la estadística. No son necesarios esos comentarios. Claro, una niña de 14 años hace un excelente sexo oral, y la graban, pero a la pobrecita casi la cuelgan, la echaron del colegio, y una vez más se desaprovecha la oportunidad de educar sobre sexualidad. Ojalà que las chilenas del futuro piensen más en pasarlo bien, que en ¿que pensarán de mì?
Neo-chilenos, reyes del "pero". Nunca nada está bien. Siempre que se propone algo, pareciera estar bien, casi estaríamos de acuerdo, pero...pero... (y al final no hay diferencias, hay que hacerlo para joder. Si las cosas las hiciéramos fáciles, seríamos un país desarrollado con habitantes ídem).
El neo-chileno es ganador. Se las sabe todas. Incluso si no sabe nada de nada, no le importa. Piensa que lo poco que sabe es todo lo que merece ser sabido. En todo nivel. En el gobierno, desarman una ciudad, le cagan la vida a 5 millones de personas, pero no vamos a decir: Puta, no resultó bien, la cagamos. Y ahora haremos todo lo posible por arreglarlo, TODO. En cambio usan frases como: "Son errores de implementación que en el contexto de grandes transformaciones como las que presenciamos, es posible que se aparezcan, más allá de todas las representaciones que eventualmente pudimos haber desarrollado", ¿que se creen?.
Neo-chilenos, enfermos de clasistas. Baby-Vamp se paseaba en pelotas por la ciudad, y era el colmo, una obcenidad, una ordinariez. Llegó un gringo culiao y le sacó fotos a centenas de weones en pelotas, y es arte. Claro, si Baby Vamp se hubiese llamado Baby Vamp Subercaseux Vicuña, todo estaría perfecto. Y si Luizo Vega fuese nieto de Mirtha Legrand, sería más perfecto aún, hubiesen tenido todos los permisos para hacer lo suyo.
Y lo peor, nos creemos humildes, solidarios, no racistas, simpáticos, casi-europeos. Estamos mal, muy mal de la cabeza.
¿Y tú, agradeces, o se agradece?
Sin embargo, los neo-chilenos, de este país que ahora es varias veces más rico que en 1990, para qué decir más atrás en el tiempo, se están configurando como los tipos más pesados y mala onda que he conocido, superando con creces lo que pueda hacer un porteño.
Un ejemplo de la manera de mierda en que nos relacionamos, es que estos neo-chilenos son tan agrandados que nunca agradecen nada. No dan las gracias, sino que impersonalmente dicen: "Se agradece". ¿Quien será el sujeto que agradece? Se supone que será aquél que dice la frase, pero no queda claro. Es tan agrandado el o ella, que no va a decir "Agradezco". Claro, cómo va a decir eso, si es un jaguar, si tiene celular con cámara, tiene ipod o su sucedáneo, y aspira.
El neo-chileno tampoco encuentra buena una talla. No señor. Si sale alguna talla buena, se pica, y tiene obligatoriamente que decir algo que se supone sea más chistoso. La tuya, y dos más. Al final nadie se ríe, nadie disfruta, pues es todo un festival de frases presuntuosas.
El neo-chileno es de las personas más racistas que he conocido. Se hace una encuesta sobre una ley del gobierno que regulariza la residencia en Chile a 20.000 extranjeros latinoamericanos, y el 60% de las personas se opone a esa medida. Años atrás fui a ver un partido de eliminatorias, Perú-Chile, en un local de mala muerte en el centro de Temuco (aquellos tiempo de PSN que transmitía las eliminatorias sólo para unos pocos). Todo el partido, insultos racistas. "Negro, cholo", y cosas por el estilo. De repente me dediqué a mirar a quienes proferían esos insultos, y eran tipos igualitos a los peruanos que insultaban. El neo-chileno y la neo-chilena, TODOS sienten que se parecen a los modelos de catálogo de Falabella. 
En Temuco, por ejemplo, abundan los Mercedes Benz...de fines de los 80 o principios de los 90. Claro, el neo-chileno en lugar de comprarse un auto más nuevo, que gasta menos bencina, pero que no tiene tanta "marca", opta por presumir y se acabó el cuento.
El neo-chileno siempre declara ser un campeón. Nunca le pasa nada. Siempre es invencible. Nunca llora. Es tan hombre, que luego llega a su casa y le saca la cresta a su mujer o los pobres pendejos que andan dando vuelta. Linda la wea.
Las neo-chilenas siguen siendo las minas más calientes del planeta, pero aún no se liberan de sus trancas. Todas creen que uno se cree que "es primera vez que hago esto". Señoritas, señoras, por favor, si la wea es pasarlo bien, y da lo mismo la estadística. No son necesarios esos comentarios. Claro, una niña de 14 años hace un excelente sexo oral, y la graban, pero a la pobrecita casi la cuelgan, la echaron del colegio, y una vez más se desaprovecha la oportunidad de educar sobre sexualidad. Ojalà que las chilenas del futuro piensen más en pasarlo bien, que en ¿que pensarán de mì?
Neo-chilenos, reyes del "pero". Nunca nada está bien. Siempre que se propone algo, pareciera estar bien, casi estaríamos de acuerdo, pero...pero... (y al final no hay diferencias, hay que hacerlo para joder. Si las cosas las hiciéramos fáciles, seríamos un país desarrollado con habitantes ídem).
El neo-chileno es ganador. Se las sabe todas. Incluso si no sabe nada de nada, no le importa. Piensa que lo poco que sabe es todo lo que merece ser sabido. En todo nivel. En el gobierno, desarman una ciudad, le cagan la vida a 5 millones de personas, pero no vamos a decir: Puta, no resultó bien, la cagamos. Y ahora haremos todo lo posible por arreglarlo, TODO. En cambio usan frases como: "Son errores de implementación que en el contexto de grandes transformaciones como las que presenciamos, es posible que se aparezcan, más allá de todas las representaciones que eventualmente pudimos haber desarrollado", ¿que se creen?.Neo-chilenos, enfermos de clasistas. Baby-Vamp se paseaba en pelotas por la ciudad, y era el colmo, una obcenidad, una ordinariez. Llegó un gringo culiao y le sacó fotos a centenas de weones en pelotas, y es arte. Claro, si Baby Vamp se hubiese llamado Baby Vamp Subercaseux Vicuña, todo estaría perfecto. Y si Luizo Vega fuese nieto de Mirtha Legrand, sería más perfecto aún, hubiesen tenido todos los permisos para hacer lo suyo.
Y lo peor, nos creemos humildes, solidarios, no racistas, simpáticos, casi-europeos. Estamos mal, muy mal de la cabeza.
¿Y tú, agradeces, o se agradece?

2 comentarios:
Exelente post! Si, cada vez me da mas verguenza este país, su historia, su presente y el futuro negro que veo. En todo caso, en esta faja de tierra todo pareciera ser en blanco y negro...Encima racistas los weones.
Por ultimo los porteños tienen algo de "style" xD
Saludos primo, cuidate y no se pos, espero algun dia seguir con la lista de "neo-chilenismos".
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