jueves, noviembre 01, 2007

Un pequeño retorno

Volvemos a publicar en este blog, porque el momento político está entretenido, y nos referiremos a él en el futuro próximo.

Mientras tanto, comparto una respuesta que envié al blog del diario La Segunda, referente a la opinión de un joven leguleyo, del cual tuve la mala fortuna de entrar a una sala en el último congreso de derecho y teoría constitucional, y encontrarlo en plena exposición. Su visión de sociedad se me presenta como actual...en el siglo XIX, y ahora al encontrarlo en sus diatribas en contra de la "obligación" de las farmacias para entregar la píldora del día después, no pude evitar responderle esto:

Sí, sí, es cierto que un acto administrativo del Gobierno las obligaría a tener ciertos remedios “en stock”. (Francisco J. Urbina).

Los monopolios farmacéuticos, si sufren tanta violencia de parte del Estado (?), deberían estudiar la posibilidad de vender sus multimillonarios activos y de esa forma sustraerse de la horrorosa posibilidad de tener que cumplir con la ley, es decir, tener que acatar aquello que el ordenamiento jurídico de nuestro país ordena: tengan ciertos medicamentos en stock .
Invito al columnista Urbina a presentar los recursos judiciales que estime convenientes, para salvaguardar los derechos fundamentales de quienes se han coludido para concentrar casi todo el mercado farmacéutico del país, y que ahora sufren ante la "eventualidad de que quizás en una de esas si es que" la pastilla del día después sea abortiva.

Finalmente, la solución (?) para subsanar estas incomodidades, es que quienes no quieren respetar la ley vigente presenten un proyecto de ley para modificarla, eliminando la parte final del inciso primero del artículo 19 N°21, o reemplazándolo con una frase en el estilo de: "Cada empresario podrá hacer lo que quiera, y no estará obligado a obedecer ley alguna, ya que es un individuo autónomo (solo solo, sin comunidad) y como somos todos megaliberales en lo económico (lo que nos conviene), malamente la ley podrá siquiera pretender influir en su comportamiento".

Los efectos positivos (?) de una norma semejante serían un invaluable aporte al “libre emprendimiento”, que incluso quedaría exento de aquellas molestas trabas ambientales, que detienen el progreso de nuestra Patria (?).

Nota: La Segunda responde:

Gracias por su comentario
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Veremos que pasa.

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