Las declaraciones de los históricos personeros de la concertación, Jorge Schaulsohn y Jaime Ravinet, aparecen como tenazas que se cierran sobre uno de los proyectos políticos más exitosos de la historia de Chile. Llama la atención la oportunidad de las declaraciones de Schaulsohn. De todos los momentos posibles, de lo ético que hubiese sido denunciar los hechos cuando eran el presente. Pero las realiza 13 años después, en medio de los escándalos de Chiledeportes y Publicam, que son dos cosas distintas, aunque podrían tener relación, donde estaban relacionados con la empresa de mentira tanto parlamentarios de la Concertación, como Guido Girardi, cuanto dirigentes de la Alianza por Chile: Sebastián Piñera y Lily Pérez. Los dos últimos han zafado olímpicamente ante la opinión pública, y ya ni siquiera son nombrados.
Respecto de las declaraciones de Schaulsohn, considero necesario distinguir sus juicios políticos, que comparto algunos, de las afirmaciones de corrupción y desvío de dineros del Estado hacia los partidos de la concertación. Cada cosa en su mérito.
En efecto, “Como afirma el profesor Carlos Peña González, nada sacamos con hablar de corrupción si no somos capaces de ver la realidad y tomar nota de que se trata de una forma de conducta fuertemente arraigada en una tradición de Estado muy fuerte que ha estimulado el surgimiento de una cultura de la mendicidad hacia el Estado que es aprovechada por quienes viven de la política; estar largo tiempo en el poder genera ocasiones para la corrupción y para la captura del Estado por oligarquías y grupos que acaban aferrándose al poder a cualquier costo. Llega un momento en que quienes hacen política no saben hacer otra cosa y pedirles entonces que vivan fuera del Estado es como pedirle a un pez que viva fuera del agua, o de la pecera. El antídoto, sugiere Peña, es que hay que esmerarse en hacer circular y renovar las elites, cosa que entre nosotros no ocurre. La cultura a la que aludo impone como valor y obligación superior lealtad al grupo por sobre los principios; privilegiar a los amigos y parientes; seleccionar proyectos en función de intereses y no de mérito. En síntesis, el cultivo de la mediocridad en desmedro de la excelencia”.
Concuerdo especialmente con este punto, contenido en una carta de 22 de diciembre, enviada por Schaulsohn a los miembros del tribunal supremo del PPD. Es efectivo que las elites en la concertación no se están renovando. Y peor aún, donde sí ha habido una renovación en cuanto a personas ha sido en los equipos económicos, compuestos por tecnócratas liberales que si compitiesen por ganar el voto popular, aventuro que tendrían un muy mal desempeño. Los dirigentes de los cuatro partidos son prácticamente los mismos rostros desde 1990, en una rotativa que al parecer a nadie incomoda. Y peor que eso, vemos diariamente cómo en puestos gubernamentales relevantes, que inciden directamente en la vida de las regiones y comunas, han sido cooptados crecientemente por personas sin mayor preparación académica, o que teniéndola son colocados en puestos alejados de la esfera de su formación. Asistimos impávidos al establecimiento de una clase política típicamente burócrata, caldo de cultivo para la mediocridad. Esto es peor no solamente por el despilfarro de oportunidades de mejorar la calidad de vida de las personas, sino que contribuyen al descrédito de la actividad política, amenazando directamente a la democracia.
Es esto lo que me preocupa. La Democracia. El gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo, de la manera que éste decida, respetando los derechos humanos, activa y participativamente. Y que tenga como fin el progreso de las condiciones de vida de la población. Esa democracia es la dañada por todos quienes se han acostumbrado a profitar del Estado, haciendo sus trabajos en función del jerarca partidario que se los consiguió, en lugar de dedicarse a hacerlos bien en función del pueblo.
Respecto a la “ideología de la corrupción” enunciada por Schaulsohn, me parece una afirmación ingrata y de sospechosas intenciones. Como también lo es denunciar hechos que pueden ser constitutivos de delito, ocurridos mientras él era presidente del PPD, allá por 1994, y que ahora están prescritos. ¿Pero los ocurridos durante las presidencias de otros personeros? En 1999 o 2001, por ejemplo. Esos hechos, si fuesen delitos, no estarían prescritos. No me parece correcto haber sido cómplice, en el caso que el financiamiento de los partidos de la concertación hubiese sido en parte con fondos del Estado, y denunciar el hecho, pretendiendo parecer como un hombre probo, estando salvado por el transcurso del tiempo. Con todo, que el PPD lo haya expulsado me parece un acto bárbaro y poco racional, ya que más encima transformaron a Schaulsohn en una pobre víctima, un hombre marginado del partido que ayudó a formar y del que fue presidente, sólo por atreverse a denunciar la “ideología de la corrupción”…
Jaime Ravinet, por su parte, ha sido el mayor lobbysta para que Chile rechace el Tratado de Roma, que crea el Tribunal Penal Internacional (TPI), iniciativa que responde al avance del derecho internacional de los derechos humanos, y que tendrá competencia para conocer de todas las violaciones graves que se produzcan en cualquier parte del mundo. Estados Unidos se opone al TPI, ya que sus soldados y emisarios repartidos por el planeta, son siempre potenciales autores de crímenes contra la humanidad, y se niega a la posibilidad de que sean juzgados por este tribunal internacional. Ravinet, como ex ministro de defensa del gobierno de Lagos, fue invitado al Senado para conocer su opinión. Su exposición fue una acalorada defensa para rechazar el tratado, aduciendo que puede disgustar a Estados Unidos, poniéndose en peligro el abastecimiento de material bélico para las FF.AA. chilenas. Sobre su exposición, el senador DC Jorge Pizarro señaló que "Lo único novedoso fue la visión apocalíptica de Jaime Ravinet. Poco más y nos dice que estamos próximos a entrar en guerra si firmamos el TPI".
Además de estas posturas, llamaron la atención sus críticas a Belisario Velasco, cuando el ministro del interior señaló que Pinochet será recordado como un clásico dictador de derecha que atropelló los derechos humanos y se enriqueció. Ravinet llamó a esto un error de oportunidad, ya que al ex dictador lo estaban velando. Y por si eso fuera poco, en entrevista del 07 de enero de 2007 al diario El Mercurio, despacha sendas afirmaciones en contra de la presidenta Bachelet y de Soledad Alvear.
Los desmarques de Schaulsohn y de Ravinet, ¿son sólo coincidencias? Hay otro dato que encuentro sumamente interesante, y que Ravinet lo señaló en la mencionada entrevista del 7 de enero. “…la falla geológica que cruza transversalmente a los partidos de la Concertación entre los que quieren más Estado y quienes pensamos que el rol del Estado es fijar objetivos y políticas públicas. Esto cruza transversalmente a la Concertación”.
Y cuando Alberto Espina, permanentemente señalado como miembro del ala “liberal” de RN, dice que “[…] abrir los espacios de participación a un sector importante de gente del partido democratacristiano que hoy día creo que se siente más cerca de la Alianza, que de la izquierda. En algún momento se van a ir convergiendo posiciones políticas que van a hacer que un sector de la Democracia Cristiana o lo que a mí me gustaría, sus principales líderes, hicieran un pacto de gobernabilidad con la Alianza, y de esa manera pudieran formar una nueva coalición política".
¿A cuales principales líderes se refiere? ¿Será a Jaime Ravinet? ¿El mismo Ravinet del que Ricardo Hormazábal, ex presidente de la DC entre 2000 y 2001, dice que negoció a espaldas del partido su nombramiento como ministro, dejando de lado su pre candidatura a senador por Tarapacá en 2001? “Ravinet, que de repente aceptó ser ministro sin comunicarlo a nosotros, lo hizo por su interés de ocupar un cargo de ministro, donde lo hizo muy bien. Porque Jaime es brillante, pero piensa sólo en él y no en el bien común de su partido. Él sería hoy día senador en vez de Flores”.
Jaime Ravinet que declara frontalmente sus aspiraciones de ser presidente de Chile. ¿Estará ligado con Schaulsohn en su afán? Tenemos claro que en política muy pocas veces se puede contar, democráticamente, con el sustento para realizar todo lo deseable. En el caso de estos dos liberales chilenos, creo que tendrán diferencias importantes respecto de temas “valóricos”, como el aborto por ejemplo. Pero claramente ambos creen en el modelo neoliberal de sociedad. Ambos creen dogmáticamente en el no-rol del Estado.
¿Qué más tienen en común? Ambos fueron electos en la comuna de Santiago, durante los años noventa. Schaulsohn como diputado en 1989 y 1993, y Ravinet como alcalde en 1992 y 1996. Después de esas experiencias, no volvieron a presentarse a elecciones… hasta 2004, cuando Schaulsohn compitió para ser alcalde de Santiago, en una operación política que implicó que el candidato favorito en las encuestas, el DC Marcelo Trivelli, fuese bajado a cambio de importantes concesiones del PPD, para finalmente presentar a Schaulsohn, quien perdió. Demás está decir lo relevante que hubiese sido contar con un alcalde concertacionista que fiscalizara la desastrosa gestión de Joaquín Lavín al mando de la municipalidad de Santiago.
¿Estará en ciernes la creación de un nuevo referente? ¿La tan mentada “Alianza Popular? ¿Qué pensarán en la UDI al respecto? Quizás no les parezca despreciable la posibilidad de volver a ser gobierno, aunque sea bajo un liberal, que en cualquier caso será más aceptable que un democrático DC o PS. Las cuentas pueden parecer auspiciosas. En la primera vuelta de 2005, los candidatos de la derecha obtuvieron el 48,64% de los votos. ¿Pensarán obtener el 1,37% restante, para tener mayoría, de estos personajes? ¿Aunque sea llevando a Ravinet como candidato? Quizás tener un candidato externo pueda ser la solución al eterno conflicto de liderazgos entre Piñera y los dirigentes UDI. Quien sabe si Ravinet se erige como el hombre de consenso, destinado a levantar un modestísimo 2% del caudal de votos de la concertación, a favor de la alianza por Chile.
La afirmación de Belisario Velasco, “Ravinet, al parecer, con el afán de atacarme mutila las declaraciones de la Presidenta Michelle Bachelet (...) cuando se refirió a la frase que yo había dicho (...) Por lo tanto, no tiene razón para mutilar la frase de la Presidenta, en todo caso, al parecer obtuvo lo que perseguía, es decir, el respaldo de la UDI y RN, por mi parte obtuve el respaldo total de la Concertación lo que me deja muy satisfecho”.
¿Y la Concertación, que hace mientras tanto?
Cada día presenciamos la bipolaridad concertacionista. Esa “falla geológica” que menciona Ravinet. Hasta el momento, queremos ser demócratas. Queremos inclusión, queremos igualdad. Pero obtenemos un país de los más injustos del mundo en cuanto a distribución del ingreso se refiere. Con espanto vemos las luchas fraticidas que se libran entre las distintas corrientes o “lotes” al interior de cada partido. Donde en algunos casos quienes se oponen al jerarca de turno son simplemente vetados del aparato público, sin consideración de su desempeño o capacidades.
Políticamente eso es indecente. Y pasa todos los días. Pero lo que todavía no tengo claro si es por simple estupidez o por un plan diabólico, es la aparición fulgurante de ministros y funcionarios públicos tan brillantemente neoliberales. Toda la conducción económica está en sus manos. El ministro Bitrán, ¡que propone que los deudores del TAG sean encarcelados! En Hacienda, Andrés Velasco desecha en segundos la idea de aumentar los impuestos. Respecto del ordenamiento económico, las AFP, las ISAPRE, los bancos van a seguir igual. Obteniendo todos los beneficios a costa de las personas. A costa del pueblo. ¿Eso qué tiene de progresista? ¿Hasta cuándo seguimos como Concertación avalando el neoliberalismo? ¿Cuánto respaldo popular tendrían estos ministros si tuviesen que ser elegidos por el pueblo? La lista de nombres no se acaba ahí, en toda el área económica del gobierno se advierten sus manos. Y entre los analistas hay algunos que se disfrazan de concertacionistas, como Eduardo Engel o Sebastián Edwards, pero hasta ahora, y vaya que los he leído, nunca les he escuchado la más mínima noción de igualdad o democracia. ¡Sí son de derecha!
Ya desde el gobierno de Frei se advirtió la derechización de la elite gobernante. Se privatizaron sanitarias, carreteras, puertos, cárceles. ¿Eso que tiene de progresista? Durante los noventa el cobre fue desnacionalizado, subterfugiamente. A espaldas de la ciudadanía. Orlando Caputo y Graciela Galarce nos dicen que “En la actualidad, CODELCO ha disminuido su participación en la producción y en las exportaciones de cobre desde casi 100%, a alrededor de un 30%. Cerca del 70% de la producción y de las exportaciones de cobre desde Chile, son controladas por las grandes mineras privadas, mayoritariamente extranjeras”.
¿Qué les parecería esto a todas las personas que han votado y siguen votando por la Concertación…si lo supieran? Quienes participamos activamente en política, tenemos la responsabilidad y el imperativo ético de ser consecuentes, y buscar la renovación de las dirigencias y de los espacios de poder dentro de nuestros partidos, hacia lograr un real proyecto de centro izquierda, social cristiano, social demócrata. Que sea capaz de interpretar e incorporar a los sectores democráticos de la izquierda marginada del congreso. Todos unidos en un gran conglomerado democrático. Que tenga como metas reducir la desigualdad, que es medible a través del coeficiente de Gini. Que ponga todos sus esfuerzos en establecer en Chile una cultura democrática y de respeto de los derechos humanos. Llevamos 17 años de discurso democrático, pero seguimos presenciando cómo las relaciones laborales para la mayoría de la población se siguen manejando en términos hacendales. Donde no queda claro si el patrón y los empleados son personas iguales en dignidad y derechos. Una cultura democrática implica necesariamente cambiar esas concepciones, aceptar que uno y otro son intrínsicamente iguales, y que las diferencias que tienen son sólo económicas, sin que den pie para abusos y maltratos. Tenemos que hacernos cargo de superar las injusticias, para construir una sociedad más igualitaria.
La lucha para terminar con las injusticias nunca ha sido fácil. Esta vez no será la excepción. Tenemos delante nuestro toda una vida de comodidades al amparo de un Estado, donde creemos seremos gobierno para siempre. Debemos ser capaces de arriesgarnos y enfrentar a quienes nos oprimen. Hubo quienes arriesgaron hasta la vida por tener una sociedad más humana y decente. ¿Cómo nuestra generación no va a ser capaz de arriesgar siquiera la comodidad del empleo fácil en el Estado? El pueblo de Chile estará mayoritariamente de acuerdo con nosotros. Sólo que hasta ahora nadie les ha preguntado.

1 comentario:
Hola Carlos, te saludo y te cuento que me he creado un nuevo Blog, que espero, sea mejor que el que tenía:
www.marcosbastias.blogspot.com
Que estes bien!
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