lunes, febrero 05, 2007

Una noche de carrete que terminó bien



Ayer fue detenido un hijo de la diputada Cristi. Conocido en su ambiente con el alias de "DJ Morrison". Que curioso que este delincuente de la élite dominante tenga su apodo, como la mayoría de sus colegas de profesión (Los cabeza de pelota, el perilla, el cabro carrera, etc). Y qué buen episodio nos está brindando su detención, para observar la cultura hacendal que todavía nos rige, tan alejada del ideal democrático.

En los insoportables programas de farándula, había una panelista que reclamaba que porque en vez de "perder el tiempo" deteniendo a gente con "tan poca" droga, se fuese a las POBLACIONES, donde SI se trafica. El "abogado defensor" Matías Balmaceda (entre comillas después de haber entregado a su cliente Jorge Lavandero), se permite decir, sin siquiera arrugarse: "¿Ustedes creen que el ministerio público iba a trabajar dos meses para encontrar dos pitos de marihuana? Andaban en busca de otras sustancias que, eventualmente, no sabemos si existían o no, que no las encontraron, Y UNA FORMA DE JUSTIFICAR EL PROCEDIMIENTO FUE PONER ESTA DROGA".

Así, tal cual. Los que actúan como dueños de Chile se permiten creer en la teoría del montaje y la conspiración cuando alguno de sus acomodados culos se ve tocado por eso llamado leyes.

Nunca pensaron que las leyes hechas por ellos mismos, para regular al pueblo, se les podrían aplicar. Sin ir más lejos, la misma madre del traficante en cuestión, fue la principal promotora de la nueva ley de alcoholes, que privó a todos aquellos que no tienen un amigo/a que esté solo en una gran casa para realizar un buen "after hour" del carrete. Esa ley que nos impuso un posmoderno toque de queda fue pasada casi sin reclamos, y ahora nos acostamos más temprano.

Si este país fuese el lugar decente que proclama ser, Investigaciones de Chile debería querellarse contra el "abogado defensor", que ha injuriado públicamente a los detectives que participaron en esta redada contra el narcotráfico.

P.S.: respecto de la ley de alcoholes, me acuerdo de una noche de sábado, en Valparaíso, allá por 2004. Estábamos en algún tugurio ubicado no sé donde, y a la hora de cierre, nos echaron. Todos gritaban ese estúpido gritito de "No nos vamos ni cagando" (nunca he escuchado que alguien cante eso, y se quede). Habíamos muchos parroquianos, y al salir nos encontramos con muchísima más gente. Era una gran marea humana que vagaba por las calles, sin destino, con ganas de seguir bailando, tomando, conversando, engrupiendo, tirando. Se escuchaban voces que hablaban de ir a tal calle, en tal tugurio hay un "after hour", pero nosotros, temuquenses, no nos ubicábamos. De repente nos dimos cuenta que llegaron los pacos, con sus camiones "frigoríficos", y era impactante ver cómo la marea humana se subía a esos camiones, sin hacer nada! Recuerdo gritar que diéramos vuelta una micro, de algún recorrido que andaba dando vueltas, porque las estrechas calles de Valparaíso podían ser bloqueadas con una sola. En ese instante no pensaba en los palos, ni en caer en cana, sólo pensaba en todo ese gran contigente de jóvenes que podía hacer un acto único, que nunca se hizo, para rebelarse contra el nuevo toque de queda. Nada pasó, un amigo me sacó de un brazo, caminamos, pasamos gritando fuera del Congreso "Aquí están estos son los que venden la nación", otros cantaban tangos, de repente salió un grito del Frente "Por la lucha que suma y sigue: Frente Patriótico Manuel Rodríguez". Terminamos la noche un grupo de sureños en el depto de un amigo de Valpo, que fraternalmente nos acogió.


2 comentarios:

Marcos dijo...

La ondita Carlos Domínguez, no te la sabía esa de Valpo.
Un abrazo desde Linares.

Gonzalo Villar Bordones dijo...

Duponfo que habrán llegado a mi dpto.

Un abrazo amigo.