lunes, agosto 04, 2008

El cambio es cultural.

Un aspecto que está pasando piola en el debate "intelectual" contemporáneo chileno, es el descubrimiento y descripción de la "cultura chilena".

¿Acaso alguien ha pensado que los modelos económicos o los modelos políticos, o las formas de gobierno y hasta la institucionalidad deportiva, por nombrar algunos aspectos, tienen el mismo sustento, que no es otro que la cultura del pueblo donde éstos se asientan?

Si les es útil, este es el índice de este pequeño ensayo:

I. Aclaración necesaria y vital.
II. ¿Por qué vuelvo a escribir sobre este tema?
III. Cultura chilena.
IV. La cultura de Chile como causa de nuestros males.
V. Meritocracia fallida.
VI. Propuesta.

I. Aclaración necesaria y vital.

Antes de continuar, es necesario establecer que CULTURA significa esto:

"3. f. Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc."

Cultura no es sinónimo de arte. Cultura no es sinónimo de bataclanas y saltimbanquis. Cultura no es una obra de teatro.

Para mayor claridad, la segunda acepción de cultura se refiere al
"Conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico". A alguien, a una persona única. Tampoco nos referimos a esta acepción, que es la que determina si un individuo es culto o inculto.

Tampoco nos referimos a la "Cultura Popular", que es aquel
"Conjunto de las manifestaciones en que se expresa la vida tradicional de un pueblo".

Estableciendo qué es cultura, podremos todos hablar de lo mismo. Las palabras son lo que son, no esa atrofia posmoderna de que las palabras tiene un significado "es que para mí esto significa tal cosa".


II. ¿Por qué vuelvo a escribir sobre este tema?

En el último tiempo, he estado pensando sobre esto, en los momentos de solaz que me doy en el estudio para mi examen de grado. En este blog encontramos:

- James Bond y el retraso cultural chileno

- Neo-chilenos, como las weas.

Ahora, vuelvo a la carga, recordando que hace unos meses nuestro neoliberal (pero ya no tanto) ministro de Hacienda, Andrés Velasco, tuvo la genial idea de ir a Dinamarca a importar ideas sobre organización laboral y social. Trajo el concepto de "flexiguridad". En internet se encuentran algunas definiciones, como las que entregan las páginas siguientes (haz click si quieres leer el artículo completo):

Es una combinación inédita (ningún país lo ha logrado hasta ahora) de un alto grado de flexibilidad en el mercado laboral, protección al trabajador desempleado y una eficaz política activa de empleo. La flexibilidad del mercado laboral consiste en que las contrataciones y los despidos se producen con mucha facilidad y rapidez y sin coste para la empresa.

La flexiguridad se basa sobre todo en la movilidad de los trabajadores (entre 600.000 y 700.000 daneses cambian de trabajo cada año) e igualmente en la facilidad para despedir trabajadores. Así, un trabajador de la construcción puede ser despedido con un preaviso de 3 días sin ningún tipo de indemnización. Una situación que daría lugar a huelgas generalizadas en cualquier otro país. Sin embargo, en Dinamarca, los actores sociales están más o menos de acuerdo, por la simple razón de que son ellos mismos los que fijan las reglas del mercado de trabajo.


En La Tercera de hace unos días, otro economista, extranjero, volvía a poner el tema del "modelo danés". Pero lo curioso es que en todos estos estudios desde la "seria" economía, nunca se internan en la sociedad donde tienen éxito, Dinamarca. ¿Cómo es la cultura danesa?

He ahí el tema. Hoy en las aulas de Derecho encontramos ridícula la pretensión de algunos juristas del siglo XIX de que el simple establecimiento de normas legales haría más virtuosos a los ciudadanos y más pacífica la convivencia, y para que decir de aquellos que pensaban en hacer Códigos a pedido, sin conocer la realidad del país donde éstos iban a tener vigencia. Pero, ¿algunos economistas y sus "modelos, no pretenden la misma ridiculez?

¿Que relación tiene la posibilidad de la flexiguridad con la Ley de Jante? En Wikipedia la encontramos, además de una definición de la "Cultura de Dinamarca":

Aunque en realidad existen 10 normas diferentes en la ley de Jante, se habla de ella en general como si se tratara de una sola cosa.

  1. No pienses que eres especial.
  2. No pienses que estás a la misma altura que nosotros.
  3. No pienses que eres más listo que nosotros.
  4. No pienses que eres mejor que nosotros.
  5. No pienses que sabes más que nosotros.
  6. No pienses que eres más importante que nosotros.
  7. No pienses que eres bueno en nada.
  8. No te rías de nosotros.
  9. No pienses que preocupas a alguien.
  10. No pienses que puedes enseñarnos algo.

Una undécima norma fue añadida más tarde por Sandemose:

11. ¿No crees que sabemos algo sobre ti?

La Cultura de Dinamarca es difícil de definir. Sin embargo, existen algunas características generales a menudo asociadas a la sociedad danesa y a su cultura diaria. Los daneses son, en general, gente reservada. A los daneses les gusta la diversión pero también son trabajadores constantes cuando las circunstancias lo requieren. La igualdad es una parte importante en la cultura danesa, mucho más importante que el éxito o lo que se podría considerar un intento de demostrar que uno es más importante que el resto. Los daneses llaman a esta característica Janteloven o Ley de Jante.

Una forma de demostrar lo anterior, es a la hora de dirigirse a las personas. Es muy poco frecuente dirigirse a las personas con otro apelativo que no sea su nombre de pila, en prácticamente cualquier circunstancia. Esto está por encima del título o cargo que tal persona pueda tener, aunque hay que resaltar que esto no es una puerta abierta para la falta de respeto, sino un puente hacia la igualdad.

El artículo de Wikipedia llamado "Cultura de Chile" ofrece una recopilación de dichos típicos, fechas de carnavales y de conjutos musicales. ¿Eso es todo? En Wikipedia al menos, limitamos cultura a la pequeña esfera de lo que acá entendemos por ella: lo popular, lo "tradicional".

Pero en serio, ¿tenemos una teoría sobre la cultura chilena? ¿Sobre los modos de vida y costumbres de Chile, conocimientos y grado de desarrollo artístico de Chile, científico e industrial chilenos, en el año 2008, siglo XXI?.


III. Cultura chilena.

Todos sabemos que Chile está constituido escencialmente sobre la mezcla de las culturas de los conquistadores españoles y de los indígenas nativos, especialmente del pueblo mapuche. Pero hasta ahí llegamos.

Sobre los españoles, a nivel masivo la percepción no es una sola. Encontramos algunos que dicen que "todos eran gente del norte, ladrones y convictos...", otros dicen que eran mayoritariamente del centro-sur, con las mismas características. Luego se habla de la "aristocracia castellano-vasca", aunque vaya a saber uno qué títulos nobiliarios tendrían.


Sobre los mapuches, nos encontramos con versiones que también son radicalmente distintas. Diego Barros Arana los trata pésimo, con descalificaciones racistas que hace un par de años Jorge Luchinger volvió a utilizar:
"El indio no ha trabajado nunca. El mapuche es un depredador, vive de lo que aporta la naturaleza, no tiene capacidad intelectual, ni tiene voluntad, no tiene medios económicos, no tiene insumos. No tiene nada...Yo confío mientras los veo, pero creo que ellos dicen lo que a mi me gustaría escuchar y hacen lo que ellos quieren. El mapuche es ladino, torcido, desleal y abusador".

Por otra parte, José Bengoa los coloca casi al nivel de ángeles sobre la tierra, algo así como un "Paraíso perdido" que recuerda la imagen del "buen salvaje" que no conocía los males de la sociedad.

En este primer acercamiento, que no resuelve nada, ya podemos advertir un rasgo de nuestra cultura: El abuso de la generalización. Resulta que "todos" los españoles son de una forma, o todos son de otra. Y lo mismo para los mapuches. Como si las virtudes y defectos estuviesen repartidos en igual proporción entre todos los seres humanos.

Otro matiz que aparece es que nuestra cultura está marcada por la hacienda. La relación patrón-inquilino es esencialmente desigual. Con el emigración del campo a las ciuades, ha desaparecido en parte la "tradición" hacendal, del campo. Pero en la cotidianidad podemos ser testigos (si queremos tener los ojos abiertos) de asimetrías brutales, de abusos contra aquellos que representan una figura más próxima al inquilino. Numerosos son los estudios que dan cuenta de esto. Una vez se realizó uno que consideraba llamadas telefónicas a parlamentarios. Si el que llamaba se identificaba como alguien con apellidos masificados (populares), y daba cuenta de ser un simple elector, habitante del distrito que el parlamentario representaba, era tramitado y no tenía respuesta. En cambio si se identificaba con apellidos rimbombantes, y decía ser un inversionista, recibía rápidamente una llamada del parlamentario, un e-mail para fijar una reunión. Estos apellidos rimbombantes son generalmente de origen vascos, aunque también un apellido alemán en el sur, o uno inglés en Valparaíso especialmente, tienen el mismo efecto.

La cultura chilena ve a nuestro país como el mismo territorio que fue durante la Colonia. Chile empieza en Copiapó-Coquimbo y llega hasta Valdivia, saltándose la Araucanía, tierra de frontera. El "extremo sur" es visto como eso, tierra del fin del mundo, mientras que el "Norte Grande" aún no es asimilado al resto del país, recibiendo muchas veces el mote de "bolivianos" o "peruanos", tal como los argentinos de Buenos Aires molestan a los de Mendoza, diciéndoles "chilenos".

En una entrevista a Héctor Llaitul, en el The Clinic, dos veces le preguntan sobre atentados o balazos "en Santiago". Ese es el peligro. Si en Temuco pasara algo, no es problema nuestro, da a entender el periodista. Temuco como que no existe...

La cultura chilena consiste en sacar ventajas todas las veces que sea posible, en cada aspecto de al vida. Hay que aprovechar todas las ocasiones, por eso las tiendas de "retail" hacen tremendas campañas "TIENE QUE APROVECHAR ESTA OPORTUNIDAD".

Otra característica de nuestra sociedad es el eterno lamento, el nunca "estar bien", sino que "más o menos". Además, nos cuesta mucho decir cosas positivas de otra persona. Es cosa de fijarse en la prensa, siempre un artículo sobre una persona va a tener un "pero", algo negativo siquiera. Claro, cómo van a ser puras flores...

Es impresionante la manera que tenemos de SIEMPRE tener algo malo que contar. De partida, comenzamos toda oración con una negación. Ejemplo: "No, si estoy bien. Me está yendo bien en el trabajo, acabo de publicar un libro, PERO FÍJATE que el otro día le pasé a hacer un raspadura al auto, contra un poste...No, no me salió caro, pero igual, que lata bla bla bla".

Por si eso fuera poco, nos encanta chaquetear y desconocer cualquier tipo de mérito que tengan los demás. Como si fuese imposible reconocer virtudes y capacidades en otro. Pareciera que entendemos que el reconocer algo en un otro automáticamente significa disminuir nuestra valía.

El nivel de confianza en las relaciones interpersonales es bajísimo, lo que implica un gran deterioro para nuestra habiliadad de socializar. Además nuestro uso de transacciones por internet también es bajo. Claro, no hacemos nada pues siempre pensamos que nos "están cagando".

La política, la economía, el desarrollo de Chile, no va a lograrse mientras no enfrentemos nuestro subdesarrollo cultural. No hemos vivido nunca una Ilustración, ni siquiera un Renacimiento, y estamos mirando a un Occidente del que nos "sentimos" parte, incluso con aires de superioridad respecto a nuestros paíces vecinos "indígenas", como Bolivia y Perú. Cómo si racialmente la gran mayoría de la población chilena careciera de rasgos originarios...

Chile, simulacro de país.
Cultura, simulada en saltimbanquis y bataclanas y traficantes de fondart.












4 comentarios:

Rolando Aravena Scheid dijo...

Exelente entrada primo! Muy buena, de verdad.

Sobre lo de la cultura en Chile, mas parece una cultura pop digna de pelicula chatarra hecha por judios (sin animo de ofender, claro), llena de estereotipos.

Sobre la ley de Jante, al leerla a simple vista da la impresión de que haya sido hecha por políticos onda Jaime Guzman o algo así.
Igual, la Janteloven creo que es digna de discusión, se ve bastante interesante.

Un Abrazo!

CDominguez dijo...

Jojojo Rolo, ¿que tienen que ver los judíos? ¿O es por el comentario que les hacia el senador Bulworth de que sus películas eran malas?

un abrazo!!

Rolando Aravena Scheid dijo...

Jajaja, no, si lo de los judios es por las peliculas que hacen, con los estereotipos, lo que te comentaba la otra ves.

Rolando Aravena Scheid dijo...

Primo, algo nada que ver con el blog pero: Cachai mas temas de Bowie, de la onda de "wild is the wind"?